Reminiscencias de un RioCariloco Arrinconado por el Coronavirus

        Escudriñando el baúl de los recuerdos en tiempos del Coronavirus                       Ante el acecho del implacable coronavirus y a...

Tenemos las bolas de comodín: Unos 20 usos diferentes

By: Douglas Figueroa


        Uno de los significados para la palabra «bola», según la Real Academia Española de la Lengua, es como un sinónimo vulgar para «los testículos del hombre». Sin embargo, este uso se ha diversificado y se le ha dado una multitud de sentidos que son metafóricos y muy curiosos porque se emplean en una variedad de ocasiones y circunstancias, que nada tienen que ver con su esfericidad, ni tampoco con la función anatómica reproductiva de las bolas como glándula sexual masculina. 
 
 
 
        En el léxico popular del Venezolano, las bolas siempre las tenemos en la punta de la lengua como «comodín», generalmente jocosos, para expresar ideas picarescas o graciosas en diversos contextos. Algunas veces podrían sonar un poco grotescas, pero por lo general las usamos con la sana intención de siempre buscar atizar y enaltecer el humor que todos llevamos por dentro. Aquí tenemos un listado de unos «Veinte usos frecuentes» de los que conocíamos en mi pueblo, aunque seguramente, habrán muchos más según, sea la región donde una viva ... 
 
 

1) Párame bola

 

Prestar atención, hacerle caso a una advertencia: «Muchacho, antes de salir para la calle, tienes que ponerte tu mascarilla, y párame bola, si no quieres contagiarte».

 
 
¡Párame bola!

 
 
 
2) Corran la bola 
 
 
Divulgar un rumor, un chisme o noticias inquietantes. «Se dice que el coronavirus fue producto de un experimento fallido del Laboratorio de Virología de Wuhan. Pero también se corre la bola que sospechan del murciélago como orígen del brote. ¿Será este un embuste de verdad o se trata de otro cuento chino más?».
 
 
Corran la bola
 
 
 

3) ¡ Qué bolas tienes tú !

 

Cuando haces algo que está mal, que es indebido, y nos deja perplejos. « Tu si que tienes bolas, manejando como un loco, te comes la luz roja en todos los semáforos, que me tienes muy nervioso y haces que se me pongan las bolas de corbata». 
 
 
 

4) Ponerse las bolas de corbata

 

Es como una reacción al recibir un susto muy traumático. «Cuando iba manejando, de repente se me fueron los frenos y las bolas se me pusieron de corbata del temendo susto que me llevé».

 

 
¡Ellas con la lengua de corbata, mientras él tiene las bolas de corbata!
  
 
 
 

5) Eso cuesta una bola e' rial

 

Cuando es demasiado caro o costoso: «Ese celular de última generación es una maravilla, pero olvídate de comprarlo porque cuesta una bola y parte de la otra». 

 

 

6) Una persona pata e’ bola

 

Que es despreocupado, indiferente, tranquilo, no se dá la mala vida. «Ese chamo es un estudiante bien brillante e inteligente, pero muy pata e' bola; no le pone interés a sus estudios y no le importa que lo raspen porque no tiene apuros en graduarse.

 

 

7) Me corto una bola

 

Cuando es pesimista y asegura algo por estar muy convencido de que así suceda. «Muchachos dense prisa y apúrense que vamos a llegar tarde al comedor, me corto una bola si ya no le echaron agua a la sopa para que alcance »

 

 

8) No tiene bolas

 

Sin coraje, cobarde, asustadizo, no se atreve: «El es muy culillúo y no tiene  bolas para lanzarce en parapente, le da mucho miedo que la vaina no le funcione y se venga abajo de repente»

 

 

 

9) Tiene las bolas bien puestas 


Ser valiente, osado y corajudo. «Ese señor fue el único que tuvo las bolas bien puestas, y se enfrentó a los malandros que atracaron a los pasajeros del autobús».

 

  

Puede que esté loco e' bola pero no dejó que le robaran su celular.

 


10) Está loco de bola

 

El que hace cosas arriesgadas, peligrosas y atrevidas. «Ese señor del autobús estaba loco de bola, pero como él es un grandulón y sabe karateka, intimidó a los ladrones: Yo me paso esa navaja por el forro de las bolas »

 

 

 

11) Pasárselo por el forro de las bolas 


Algo que no le importa, le resbala, e ignora: « Aquí las leyes de tránsito son pura bulla y letra muerta y como un saludo a la bandera, ya que en la calle todo el mundo se las pasa por el forro de las bolas y nadie le para bola a las autoridades »

 

 

  

12) Eso dá dolor de bolas

 

Malestar e incomodidad por algo que no quiere hacer: «Salí raspado en ese exámen y ahora me da dolor de bolas tener que repetir esa materia, que a mí no me entra porque es muy atrinca bola.»

 

 

 

13) Es muy atrinca bola 
 
 
Algo que resulta muy difícil, complicado o peliagudo. «Nos pusieron unos problemas muy atrinca bola en ese exámen, que no dimos pie con bola y hubo una tremenda raspazón»

 

 

 
14) El pela bola 
 
 
La persona que gana muy poco, es decir, la mayoría de la gente en Venezuela en los actuales momentos
 
«Los profesores se la pasan pelando y no son mandarinas, sino que andan pelando bola; siempre los vemos a pie, en el autobús o pidiendo cola».  
 
También algunos lo utilizan como una descalificación social:
 
 «Muchacha, ojalá que no te enamores de cualquier pela bola que sea un pata en el suelo, y que no tenga ni donde caerse muerto».
 
 
El orígen del término «pelabola» parece que proviene del juego de «béisbol», porque se lo aplicaban a aquellos jugadores que durante un juego no lograban acertar y «pelaban» al momento de  lanzar (no atinaban), o a los que erraban al tratar de batear o atrapar las pelotas. 
 
 
 
Cuando los jugadores son unos «pela bolas» que ya «no dan pie con bola», entonces no hay mas remedio que sacarlos del juego y mandarlos a descansar  jugando banco.

 

 

15) No dar pie con bola 


No estar haciéndolo bien, no logra acertar y le sale mal. «El mecánico de mi carro  ya no da pie con bola porque no logra dar con la falla, ya él no sabe que hacer y está a punto de tirar la toalla »
 
 
 
 

16) Echarle bolas 

 

Esforzarse para ejecutar un duro trabajo con ganas y entusiasmo. «La vaina se puso bien fea, así que a uno no le queda mas remedio que fajarse a echarle bolas, partirse el lomo y sudar la gota gorda en el trabajo que le salga»

 

 

 
Echándole bolas 



17) Sí que tiene bolas

 

El que actúa con descaro y desfachatez. « Qué Bolas tiene el tal Bolaños; se la pasó jugando bolas todo el año y ahora tiene las santas bolas de pretender que le den las vacaciones »

 

 

18) Gozar una bola

 

Pasarla muy bien, sentirse contento al disfrutar y divertirse mucho. « Cuando éramos unos chamos en mi pueblo, gozábamos una bola y parte de la otra, porque andábamos en la playa todos realengos o por las calles haciendo travesuras y siempre jodiendo».

 

 

 

19) Echarse las bolas al hombro

 

Ser flojo, perezoso, haragán, no cumplir con su trabajo y obligaciones. « Ese sinvergüenza gordiflón se echó las bolas al hombro y dejó todo ese trabajo bien pesado para que lo hicieran las dos mujeres.


 

 

¡ Bien bonito, ese descarado hoy se las echó al hombro !

 

 
        Se dice que la expresión «echarse las bolas al hombro» nos viene de la época en que los presos de las cárceles llevaban unas pesadas bolas de hierro atadas con una cadena que se le ceñían a sus tobillos para evitar que se fugaran. Ellos después de las horas de trabajo forzoso, aprovechaban y se alzaban las bolas a los hombros para aliviar los pies y así poder caminar.  
 
 
 
 
¡ Siento un gran alivio, al echármela al hombro !
 
 
 
20) El Jala bola 
 
 
Son las personas que tienen poca autoestima y son muy aduladoras y complacientes; al llenar de falsos elogios y alabanzas a otro es por el interés de buscar siempre obtener algún beneficio o prebenda. 
 
 
« En mi trabajo,  no es pura casualidad que el único empleado que le aumentaron el sueldo  fue al guabinoso aquel que vivía  jalándole bola al  jefe, ¡ Qué bolas ! »
 
 
        Se dice que la expresión jalar bola, acá en Venezuela, también proviene de algo que ocurría en las cárceles, cuando los presos de familias adineradas contrataban a otro, cuyo oficio era el de «Jalar bola», y su trabajo consistía en ayudarlos en jalarle las pesadas bolas que arrastraban de los grilletes para aliviarlos y no le maguyaran sus garretes.
 
 
 

El «Jalabola» era un oficio remunerado dentro de las cárceles venezolanas.


     Aunque puede parecer indigno y denigrante, «el jalabolismo» se considera un «arte» que por lo general produce buenos resultados; porque es aprovecharse de las delicias del placer que le provocan los halagos a las personas con poder. Este recurso a veces resulta mas efectivo y ventajoso que mostrar títulos académicos, méritos, experiencia o competencia profesional. Por eso es la estrategia preferida que muchos utilizan cuando quieren: «pedir un fiao», «que le hagan un favor», «conseguir un trabajo»  o  «enchufarse en un gobierno»
 
 
 
La dulce consigna del  jalabola
 


 
 


 

Corran la bola

By: Douglas Figueroa

                                   

Bolas van y bolas vienen


En el léxico popular del Venezolano, «Echar a correr una bola» significa difundir una información, un hecho noticioso o un falso rumor, con la intención de que vaya dándose a conocer a otras personas, y así se propague como en una cadena. Aquí damos unos ejemplos:

 

«En mi trabajo hoy se corrió la bola de la inminente renuncia del Jefe, en vista de que ya él no dá pie con bola, dicen que decidió tirar la toalla». 

 

«Hoy había mucha tensión y nerviosismo porque se corrió la bola que viene por ahí una reducción de personal y hay una lista con mas de la mitad que van a botar» 


«Se corre la bola que viene un nuevo aumento del precio del papel tualet, y vamos a tener que volver a usar el papel periódico. Lo malo es que ya ni periódicos hay, y tendremos que echar mano de las tusas, como se hacía en tiempos de matusalen»

 

 Hay muchas bolas de distintos colores y sabores, pero las mas frecuentes son esos divertidos chismorreos del tipo farandulérico que pone a correr un jodedor sin oficio, para alegrar un poco el ambiente. Esto mantiene a la gente entretenida y actualizada porque gozan un puyero al enterarse de las andanzas y tragedias de las vidas ajenas.

 

 
Echa a correr la bola

 

En otros tiempos las bolas viajaban a la velocidad del sonido de boca a oreja por el aire, así se regaban como pólvora por todas partes, pero bien despacito. En cambio ahora, las bolas se propagan al instante porque viajan a la velocidad de la luz, gracias a que las ondas electromagnéticas las transportan entre celular y celular en un santiamén; a través de las redes sociales nos llegan bien calienticas como si la acabaran de sacar del horno, desde cualquier parte del mundo. 

 

¡Corre la bola!

  

Los celulares a cada rato le están sonando a la gente con las novedades del momento, es un bombardeo incesante de «bolas que van y bolas que vienen» y se difunden con carácter pandémico, a millones de usuarios ávidos de estar dateados que las comparten al instante.

   

      Hay bolas que pueden ser interesantísmas y nos gusta mucho que nos las manden, para estar al corriente de lo que sucede en la calle, sobre todo las que son muy valiosas, las que traen una información seria, veraz y oportuna, apegada a la verdad y que pueden ser de utilidad. El llegar a conocerlas es un privilegio que se tiene porque al estar bien dateado, la vaina que pueda suceder no lo va a agarrar a uno de sorpresa.

 

 

Correr una bola es difundir una noticia o un rumor que vaya de persona en persona, como sucede en estos tiempos con el Covid-19. La analogía es pertinente porque por lo general, la bola es distorsionada en el camino y al final, aparecen otras versiones, como ocurre con las mutaciones que dan origen a las variantes del virus original

 

       Se difunden muchas bolas que son sospechosas e inspiran gran desconfianza; hay que tener extremo cuidado con ellas, y estar muy atentos porque pueden haber sido mal interpretadas o distorsionadas en el camino. De esta forma terminan siendo tremendas falsedades, rumores infundados, que buscan provocar nerviosismo e inquietud en la gente; me refiero a las llamadas «Fake news» que en criollo le decimos simplemente «pura coba»


        En ocasiones es muy evidente cuando se trata de que la bola es una coba, pero muchas veces no es nada fácil distinguir las bolas creíbles de las que son falsedades. La credibilidad de una bola no le viene porque haya pruebas directas y confiables que la sostenga, sino porque hay mucha gente que se la cree ciegamente, y sin reflexión alguna luego la repite como un loro sin verificar su fuente y su contenido, como suele suceder cuando increpas a tu fuente directa y recibes esta típica respuesta:

 

        «Es la pura verdad porque eso me lo contó mi vecino que se lo oyó a la muchacha que le trabaja, quien viene siendo sobrina de la dueña de una peluquería, y allí se lo dijo una de sus clientes, cuyo esposo es un taxista a quien se lo dijo un pasajero bien dateado que es chivo grande del gobierno … etc ...». Así sigue la cadena, siendo casi imposible llegar a informarse de su veracidad y procedencia inicial.

 

  
Hay bolas que cuando se echan a correr, en el camino van mutando al pasar de boca en boca, de modo que si le llega a la fuente original de regreso, lo que queda es una versión diferente e irreconocible (como sucede con la variante beta del covid-19).
    

  

        En el ámbito de la politica, es muy natural que las bolas que se echan a rodar siempre giran en torno a temas que buscan desacreditar al adversario. A veces pueden estar bien fundamentadas en hechos ciertos o evidentes, pero a su contenido le suelen dar toques tóxicos y maliciosos, para sacarle provecho poniéndolo a circular en un momento oportuno; pero puede llegar a ser muy peligroso difundir las bolas con mala intención porque la vaina puede salirse de control. 

 

    Recordemos lo que sucedió aquel Febrero del año 1989 cuando hubo el lamentable estallido social conocido como El Caracazo, cuyas causas parece que tuvieron que ver con la aplicación de ajustes económicos siguiendo una receta de tendencia neoliberal, pero que la punta de lanza de los run runes fue precisamente esta inocente bola: 

 

«Por ahí se corre la bola de que van a aumentar la gasolina» 

 

        Era el primer aumento en el precio del combustible que se anunciaba en mas de veinte años y apenas era la ñinguita de 30 céntimos por litro, porque la gasolina ya había llegado a ser mas barata que el agua embotellada. Pero esta medida cayó como una bomba que resultó muy explosiva porque luego hubo una oleada de protestas, disturbios y saqueos callejeros con saldo de muchos fallecidos, lo que terminó desencadenando la caída del gobierno de turno. 

 

        Esto le sucedió a Carlos Andrés Pérez quien era un político muy astuto y bien veterano en el oficio, pero él se había olvidado de aquella famosa frase que antes siempre repetía su colega el viejo zorro Rómulo Betancourt, quien sabía mas por diablo y zorro que por viejo: