by Douglas Figueroa
« El mundo es un libro y aquellos que no viajan tan solo leen una página »
San Agustín
Conversaciones con Estatuas Callejeras
Cuando uno va de visita a diferentes lugares,
puede que cambie la perspectiva que uno ha tenido sobre diferentes cosas, pues siempre nos entra la curiosidad de acercarnos a las estatuas que están puestas de adornos en
las plazas o en los parques públicos. Esto resulta muy interesante para conocer su historia y más aún si se trata de
alguna celebridad conocida, cuya figura está sentada en un banco, porque nos entran
ganas de abordarlo y sentársele a un lado; hacerse de cuenta que uno pudiera viajar al pasado, humildemente tener el honor de sentir su compañia y oir sus sabios consejos. Las estatuas, sean éstas de piedra, mármol o bronce,
aunque siendo mudas, sordas y rígidas, a veces inspiran con su presencia, nos motivan y dan mas
ánimo de lo que uno se imagina.
Las geniales frases de ese genio fueron siempre ocurrentes, acertadas y bien divertidas:
Es en los espacios públicos siempre concurridos donde se consiguen las estatuas de los personajes mas famosos, que han permanecido en el lugar desde
tiempos muy remotos; viendo la rutina diaria de los transeúntes que
van y vienen. Han sido mudos testigos en situaciones de
todo tipo en distintas épocas; durante las celebraciones y las movilizaciones sociales de la gente que pudieron allí haber sucedido.
Sin duda que si
estas estatuas pudieran expresarse, tendrían secretos escondidos que contarnos porque seguro que han presenciado muchas cosas raras, entre travesuras, picardías
callejeras y pleitos bochornosos, aunque también pudieron haberse deleitado viendo escenas divertidas y las tremenduras románticas de encuentros amorosos.


En el correr
del tiempo y los giros que van dando las percepciones de la gente, algunas estatuas ahora son
muy controversiales, y lastimosamente después de tanto tiempo de haber permanecido veneradas en sus
sitios. Cuando se dan a conocer sus oscuros pasados, les expresan repudio
y frustración, echándoles pintura y grafitis con letreros
de consignas de todo tipo; unos locos que las vandalizan y hasta cometen actos impúdicos como orinarse en su presencia. Estatuas de hombres que en el pasado fueron glorificados porque eran antes muy
vergatarios, hoy caen ante el peso de la furia de la gente.
En tiempos recientes el personaje
que mas ha salido a relucir en las protestas raciales callejeras es «Don Cristóbal
Colón», a quien de repente le han «agarrado mucha tirria». El Almirante es como un ícono
simbólico que le achacan haber traído a estas tierras americanas el racismo, las
injusticias y la desigualdad social. Ya en Caracas en el año 2004 su
estatua fue sometida a juicio y luego derribada, después de setenta años honrando
el paseo que lleva su nombre cerca de Plaza Venezuela. Ahora en ese pedestal colocaron una estatua del musculoso
cacique Guaicaipuro, nuestro famoso héroe indígena que se resistió luchando contra la colonización
española.
En la ciudad de Sevilla-España, existe esta monumental estatua de 45 metros de
alto que lleva un nombre muy curioso: «El huevo de Colón». Es una bella atracción turística de la ciudad donde está la tumba de Colón, como un homenaje al almirante y con motivo de haber sido el primero en lograr parar de punta un huevo
de gallina*
¿Qué les diría la estatua de Colón a aquellos que hoy la vandalizan?
«Me duele mucho que después de cinco siglos de haber sido venerado y ahora estar tan tranquilo en mi tumba de Sevilla, vosotros ahora no me queréis y me recordais con tanta rabia; como si tumbando mi estatua me vais a borrar de la historia. Yo tan solo fuí un marinero
explorador que se esforzó mucho en la vida y tuve las santas bolas de aventurarme
en alta mar, arriesgándome a naufragar; y gracias a Dios que fuí a parar allá a ese paraíso tropical de vosotros en mi loquera de pretender que le podía dar la
vuelta al mundo».
«Yo lamento y lo siento que se cometieran tantos desmanes y atrocidades contra los indígenas, pero eso lo hicieron mis paisanos a los que les enseñé el camino y llegaron después de nosotros. Ellos resultaron ser unos malandros locos de bola, ambiciosos, pícaros y sinvergüenzas. Yo tuve
muchos berrinches con su majestad la reina Isabelita la Católica por hacérselo saber, y la muy testaruda una vez me respondió una carta jalándome las orejas para
reprimirme diciéndo: ¿quién le ha dicho a usted, señor Colón que mis
vasallos son esclavos tuyos?»
«Yo que pensé que ese nuevo mundo iba a ser una maravilla con tanta riqueza que tienen; y podía haber sido mucho mejor que el viejo mundo de donde yo salí, pero veo que vosotros mismos lo volvieron un desastre. No es justo que habiéndome
jodido tanto, vaya a ser yo quien cargue con las faltas de los
demás y sea el «paga peo» para echarme la culpa de cuantas vainas y calamidades hoy usteden padecen: Las tiranías,
la opresión, la corruptela, el racismo, la pobreza y ahora tengan que migrar huyéndole el hambre que juega garrote. El colmo sería que me atribuyan también haberles dejado ese fulano coronavirus que ahora fue que salió a flote y anda haciendo estragos por bojote»
*A propósito de «El huevo de Colón», aquí mostramos un experimento»
https://lasvainasdeunriocaribero.blogspot.com/2021/03/puedes-parar-un-huevo-de-gallina-colon.html